Camino que se pierde en un bosque con niebla
Foto: Marek Szturc, Unsplash

Quizá has escrito «me siento perdido en la vida» en el buscador a las tantas de la noche, cuando todo está en silencio y las preguntas hacen más ruido. Tienes trabajo, gente alrededor, una rutina que funciona, y aun así algo no encaja. O quizá ha cambiado todo de golpe y no sabes hacia dónde mirar. Si estás aquí, lo primero que quiero decirte es que esta sensación es mucho más común de lo que parece, y que no significa que algo esté roto en ti.

Qué significa sentirse perdido

Sentirse perdido no es lo mismo que no tener metas. Muchas personas que se sienten así tienen la agenda llena. Lo que falta es otra cosa: la sensación de que lo que haces tiene que ver contigo. Es como caminar por un mapa que ya no reconoces, siguiendo indicaciones que alguien (a veces tú mismo, años atrás) dejó escritas.

Suele aparecer en momentos de cambio: una ruptura, un cambio de trabajo, una mudanza, cumplir cierta edad, que los hijos crezcan. Pero también puede llegar sin motivo aparente, como un cansancio de fondo o una pregunta que no se va: «¿y esto es todo?».

Lo que no ayuda: buscar la respuesta rápido

Cuando nos sentimos perdidos, lo habitual es intentar salir cuanto antes: hacer listas, leer sobre propósito vital, tomar una gran decisión, llenarse de planes. A veces funciona un tiempo. Pero si el movimiento nace de la prisa por no sentir, solemos acabar en otro lugar donde, al poco, volvemos a sentirnos igual.

La terapia Gestalt propone algo que al principio parece contradictorio: antes de buscar el camino, parar y mirar dónde estás. No para quedarte ahí, sino porque solo desde el lugar real en el que estás puedes dar un paso que sea tuyo.

La mirada de la Gestalt: darse cuenta

En qué es la terapia Gestalt explico que su herramienta central es el darse cuenta: prestar atención a lo que sientes, piensas y haces en el momento presente, sin juzgarlo. Aplicado a sentirse perdido, cambia la pregunta. En lugar de «¿qué debería hacer con mi vida?», la Gestalt pregunta «¿qué me está pasando ahora?».

A menudo, debajo de la sensación de estar perdido hay algo más concreto: un deseo al que no has hecho caso, un duelo que no ha tenido espacio, una forma de vivir que se te ha quedado pequeña. La desorientación es, muchas veces, la señal de que algo en ti ya ha cambiado aunque tu vida todavía no lo haya hecho.

La Gestalt también mira cómo te relacionas con los demás, porque nadie se orienta solo. Hablo de ello en el contacto como base del proceso terapéutico: a veces nos perdemos cuando dejamos de estar en contacto de verdad, con los otros y con nosotros mismos.

Una práctica para esta noche

Te propongo algo sencillo. Tarda cinco minutos.

Este ejercicio no te dará el mapa completo. Te da algo más útil: un punto de apoyo. Cuando vuelves a saber qué sientes y qué necesitas en el presente, el camino empieza a aparecer paso a paso.

Cuándo pedir ayuda

Sentirse perdido de vez en cuando forma parte de la vida. Pero si la sensación dura mucho tiempo, te quita las ganas de todo o te cuesta sostener tu día a día, merece la pena no atravesarlo en soledad. Un proceso de terapia Gestalt ofrece un espacio seguro para mirar lo que te pasa con calma y con alguien al lado.

Y si el malestar es muy intenso, aparecen pensamientos de hacerte daño o notas síntomas que no remiten, consulta también con un profesional sanitario (tu médico o un psicólogo sanitario). Pedir ayuda es un gesto de cuidado, no de debilidad.

Empieza con una conversación

No necesitas saber qué te pasa para dar el primer paso. Te propongo una entrevista gratuita de 20 minutos: me cuentas cómo estás, te explico cómo trabajo y ves si te encaja. Sin compromiso.

Acompaño procesos de terapia Gestalt en Barcelona y online. Si quieres probar, reserva tu entrevista gratuita de 20 minutos.